

Figuritas de color ocre del panel de Selva Pascuala, en Villar del Humo, Cuenca.
La cueva de Selva Pascuala, forma parte de una serie de abrigos y parajes en la Sierra de las Cuerdas, entre los ríos Cabriel y Mesto, a pocos kilómetros de Villar del Humo, en la Sierra Baja de Cuenca, una zona de pinares tan extensa que es difícil señalar su final.
Estos abrigos rupestres conforman uno de los lugares de mayor concentración de arte prehistórico de la península ibérica, con todo un abanico de pinturas pertenecientes al arte rupestre del arco mediterráneo. Concretamente, el mural de Selva Pascuala, concentra en dos de estos refugios de rocas unas unas 170 figuras con una antigüedad de más de 6.000 años.
El arte rupestre de Villar del Humo, tiene representaciones de los dos estilos rupestres más frecuente de esta zona:
- Arte rupestre levantino, predominante, y cuyo protagonista fundamental son las pinturas antropomórficas, muy estilizadas y con un acusado grado de naturalismo, que son representadas en diferentes actitudes o ejecutando diversas acciones: recolectando, cazando, danzando o luchando. Con frecuencia se acompañan de representaciones de animales.
- Arte rupestre figurativo, más antiguo, propio de las primeras culturas neolíticas de la región, con abundancia de motivos con zoomorfos y antropomorfos y formas o trazos muy simplificados.
El panel que nos interesa consta de 13 figuritas de color ocre con aspecto de setas y pintadas cerca de un uro. Las dos últimas figuras son de morfología cambiante y podían representar tantos hongos como seres humanos, ya que tienen una base dividida o bifurcada que podrían ser piernas.
Actualmente estas pinturas se interpretan como las primeras evidencias alusivas al posible uso ritual de las setas de efectos neurotrópicas en la península.
Existe constancia de su uso en otras zonas, por ejemplo en México, donde se utilizaban hasta 20 tipos de setas para provocar alucinaciones o en Argelia, donde existen representaciones de setas de más de 7000 años de antigüedad.
La hipótesis es que se tratan setas de la especie Psilocybe hispánica, basándose en su morfología (tallos verticales de formas rectilíneas o sinuosas con estructura superior cónica) y en el hecho que este tipo de setas, todavía hoy presentes en la zona, sobre todo, debían ser muy abundantes en época prehistórica, teniendo en cuenta que en aquel lejano tiempo prehistórica, cuando existían en la región conquense amplios bosques maduros de la familia de las Pinaceae, que aportaban el ambiente ecológico donde mejor se desarrollan estas especies micológicas..

Psilocybe Hispánica
Se considera también significativa su asociación con la representación del uro, ya que en el estiércol de este animal es donde más prosperan algunas especies de Psilocybe.

Aunque las evidencias del uso de los hongos de efectos psicodélicos en rituales en la prehistoria son escasas, sí que existen evidencias de su uso en las culturas centroamericanas, formando pate de rituales chamánicos.
El uso concreto de Psilocybe hispánica produce diversos efectos neurológicos como distorsiones de las distancias, las formas y los colores; cambios emocionales y alucinaciones, por lo que su consumo podría servir para transportar hacia otra realidad al enfermo que buscaba ayuda o a los chamanes que le atendían en un intento de hayar el origen del mal que le afectaba.
Siguiendo a los expertos y a la luz de los hallazgos comentados, podemos concluir los habitantes prehistóricos de esta zona podrían haber sido los primeros europeos en consumir hongos alucinógenos y que, además, llevados por los efectos de su consumo, habrían terminado representándolos sobre las rocas. Se conjetura que dicho consumo podría estar relacionado con la celebración de encuentros periódicos, de carácter religioso, o con la realización de ritos chamánicos de grupos poblacionales que vivían, más o menos sedentarios, en esta zona.
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