
Gabriele Falloppio (o Falopio) fue una figura insigne del Renacimiento, destacando como anatomista, médico, cirujano y sacerdote en la Italia del siglo XVI.
Nacido en Módena alrededor de 1523, Falloppio procedía de una familia noble venida a menos, una circunstancia que le obligó a una lucha tenaz por su educación. Ingresó en la carrera eclesiástica, llegando a ser canónigo de la catedral de Módena en 1542, lo que le franqueó el acceso al saber.
Sus estudios médicos comenzaron en su ciudad natal bajo la dirección de Niccolò Machella, un médico imbuido de una vasta cultura humanista y de pensamiento libre. Fue bajo su tutela que Falloppio realizó la que probablemente fue su primera disección: la de una mujer ajusticiada, un sombrío, pero crucial, rito de paso para la nueva anatomía.
A la edad de 22 años, continuó su formación en Ferrara, entonces considerada una de las escuelas de medicina más preeminentes de Europa. Parece ser que obtuvo su doctorado en 1547, bajo la dirección de Antonio Musa Brasavola, un reputado médico de papas y nobles, y un experto insigne en las obras de Hipócrates y Galeno.
Poco después, en 1548, se trasladó a Pisa para enseñar anatomía (1548-1551). Es en esta etapa donde se documenta la acusación de haber practicado vivisección humana. Aunque tal sufrimiento es injustificable, es imperativo contextualizar esta práctica dentro del Renacimiento, un periodo clave para la anatomía descriptiva. La disección de cadáveres humanos permitió a la disciplina independizarse de los postulados clásicos, un avance crucial que se propagó rápidamente a las universidades de Bolonia, Padua y Pisa.
Posteriormente, a instancias del gran duque de Toscana, Cosme I de Médici, Falloppio accedió a la prestigiosa Universidad de Padua como profesor de cirugía, anatomía y botánica. Ocupó el estrado de la eminencia, sucediendo a gigantes como Andreas Vesalio y Realdo Colombo. Su nombramiento como superintendente de los jardines botánicos enriqueció notablemente sus conocimientos en la materia.
Falloppio se consagró a Padua como instructor hasta su fallecimiento, si bien realizó estancias en Florencia, donde llevó a cabo disecciones de los leones del zoológico de los Médici. Recibió una invitación para trasladarse a Jerusalén, mas el destino se lo impidió: falleció en 1562 a la edad de 39 años,probablemente a causa de tuberculosis.
A pesar de su corta existencia, Falloppio dejó una huella indeleble en la anatomía, la disciplina donde cristalizaron sus descubrimientos más célebres. Fue un científico polifacético y un médico y cirujano de gran destreza. Su renombre como instructor y orador atrajo a multitudes de estudiantes, siguiendo la rica tradición paduana.
Su pericia se extendió a la botánica, contribuyendo al enriquecimiento del Hortus Botánicum (jardín botánico) de la Universidad. De hecho, un género botánico, la Fallopia, que incluye plantas herbáceas perennes y trepadoras, lleva su epónimo.

Recreación de Gabrielle Faloppio en el jardin de la Universidad de Padua.
También destacan, como se verá, sus estudios sobre el Morbus Gallicus o Sífilis, que complementaron el saber de la época sobre sus aspectos clínicos y tratamiento, una enfermedad que acaparaba la atención médica del momento.
Las Trompas Uterinas
Aunque su fama reside primordialmente en la descripción de las trompas uterinas que llevan su nombre, su existencia era conocida desde la Antigüedad:
Medicina hindú (siglos VIII-X a.e.c.): Se mencionan «canales» con raíces en el útero.
Herófilo (ca. 300 a.e.c.): Tras describir los ovarios (a los que consideró «testículos femeninos»), hizo referencia a los conductos laterales, concibiéndolos erróneamente como vías conductoras del semen femenino.
Rufo de Éfeso (mediados del siglo I e.c.): Fue el primero en describir las trompas uterinas en ovejas, observando en el útero bicorne de estos animales que cada «vaso espermático» partía de los «testículos femeninos».
Galeno (130-210 e.c.): Dada su incuestionable autoridad, su descripción de los «conductos portadores de semen» en la mujer se mantuvo por siglos, a pesar de basarse exclusivamente en la anatomía animal.
Al-Abbās (mediados del siglo X) y Avicena (ca. 980): Observaron dos porciones distintas en las trompas —una estrecha y una más distendida—, notando una diferencia con el conducto deferente masculino.
Andrea Vesalio (Renacimiento): Influido aún por la teoría de la analogía sexual, describió vasos espermáticos que rodeaban al ovario sin conexión anatómica directa, manteniendo el error conceptual.
La Obra Magna: Observaciones Anatomicae
Sin duda, la obra capital de Falloppio es Observationes Anatomicae, publicada en Venecia en 1561. Más que un tratado sistemático, es un compendio de sus observaciones, correcciones y descubrimientos basados en la disección. En esencia, constituye un comentario erudito a De Humani Corporis Fabrica de Vesalio, cuyo objetivo era subsanar errores y aportar nuevos conocimientos. La cortesía y admiración de Falloppio fueron tales que Vesalio, lejos de ofenderse, le respondió con una obra que examinaba amablemente sus hallazgos (Anatomicarum Gabrielis Falloppi observationum examen, 1624).
Las observationes Anatomicae estan jalonadas de hallazgos originales y descripciones sobresalientes. En anatomía, Falloppio dedicó gran parte de sus estudios a la anatomía de la cabeza, describiendo detalladamente su musculatura y algunos de sus huesos. Descubrió el paladar duro y blando, y elementos de los nervios craneales, como el auditivo, glosofaríngeo, oculomotor, trigémino e hipogloso. A pesar de mantener la numeración clásica de siete pares craneales, él llegó a observar once.
En el oído interno, contribuyó con la descripción de los conductos semicirculares y el acueducto vestibular, y fue el primero en describir el estribo dentro de la cadena de huesecillos.
Acuñó términos anatómicos modernos como vagina, placenta y clítoris. Aclaró la existencia del himen en mujeres vírgenes, resolviendo una antigua polémica.
El hallazgo que le granjeó la fama más duradera fue, por supuesto, la descripción de las trompas uterinas. Falloppio las llamó oviductos o vasos seminales, y realizó una descripción anatómica rigurosa de su posición, volumen, carácter y porciones: istmo, infundíbulo, pabellón y ampolla.
«Los conductos seminales, delgados y estrechos, fibrosos y pálidos, parten del mismo cuerno uterino y se hacen notablemente más anchos a medida que se alejan del mismo… incurvándose como una rama ante la proximidad de su extremo, que se encuentra rasgado y mellado, como los flecos de una prenda de vestir desgarrada… con un orificio central que está abierto hacia el abdomen.»
La sorpresa al disecar las trompas y descubrir que estaban huecas modificó el concepto erróneo de sus predecesores, que las consideraban conductoras del semen femenino. Refutó la creencia de que el ovario contenía semen, describiendo que en realidad contenía los óvulos que serían fecundados al recibir el semen masculino. Si bien Falloppio no comprendió plenamente su función reproductiva, su descripción anatómica fue clave. No sería sino hasta el siglo XVII, con Reinier De Graaf, cuando se esclarecería el papel de las trompas como vía para el transporte del espermatozoide y el óvulo.
En el campo de la embriología, aportó observaciones significativas sobre los centros de osificación primarios y secundarios, y estudió la anatomía de los dientes, describiendo su función con gran detalle.
En resumen, Observationes Anatomicae es una pieza fundamental del Renacimiento que consolidó a Falloppio como uno de los anatomistas cumbre de su época.
Otras contribuciones notables
De Partibus Similaribus Humani Corporis (1575): Realiza un análisis exhaustivo de la estructura, función y disposición de los tejidos básicos del cuerpo, corrigiendo los errores legados por la tradición galénica y sentando las bases de lo que hoy llamaríamos histología macroscópica.
De Morbo Gallico Liber Absolutissimus (El libro más completo sobre la Enfermedad Francesa, póstumo, 1564): Se centra en la sífilis, realizando una descripción detallada de sus síntomas y progresión. Falloppio concluyó que la sífilis era una enfermedad nueva, analizó la peligrosa terapia de mercurio y discutió el uso de remedios como el guayaco.
El Capítulo 89 (De praeservatione a carie Gallica) es trascendental. En él, Falloppio describe un método de prevención de la infección mediante el uso de una vaina de lino empapada en una solución química medicada, que debía colocarse sobre el glande antes del coito. Falloppio afirmó haber probado su invento en 1.100 hombres, y declaró bajo juramento que ninguno se infectó. Por esta documentación, Falloppio es reconocido como el precursor del preservativo moderno, el primero en describir el concepto de una barrera mecánica para la prevención de enfermedades de transmisión sexual.

Recreación del «preservativo» ideado por Gabriele Falloppio
Anatome Compendium (póstumo, ca. 1580): Este manual condensó sus contribuciones, consolidando la revolución anatómica del Renacimiento.
El legado de Falloppio es un testimonio perenne del poder de la observación meticulosa y la disección rigurosa. Demostró ser un pensador experimental y de mente abierta. Sus aportaciones en ginecología, neurología, oftalmología y, por supuesto, la anatomía general, le otorgan un lugar de honor como uno de los grandes fundadores de la anatomía moderna.

Gabriele Falloppius explicando uno de sus descubrimientos al cardenal duque de Ferrara». Pintura al óleo de Francis James Barraud.
Referencias principales
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Campohermoso Rodríguez et all. Falopio y Eustaquio anatomistas de la escuela latina. Cuadernos. Vol 58(2). 2017.
Sánchez O.F. Curiosidades en Medicina. Gabrielle Fallopio. Rev Med Rosario. 75: 112-113. 2009.
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