El sabueso de la historia

Una historia peculiar de la medicina

De las cadenas al cuidado: William Tuke y la fundación de la Terapia Moral

William Tuke (1732-1822) nació en York, Yorkshire, en el seno de una influyente familia de comerciantes cuáqueros (miembros de la Sociedad Religiosa de los Amigos). Este movimiento cristiano disidente, surgido en la Inglaterra del siglo XVIII, basaba su fe en la experiencia directa con Dios, presente en el interior de cada ser humano. La filosofía cuáquera resultó crucial para los proyectos filantrópicos de Tuke. Esta fe enfatiza los principios de igualdad, respeto y compasión, con un firme compromiso con el pacifismo, la honestidad en los negocios y la oposición a la discriminación y la jerarquía. De hecho, los cuáqueros fueron pioneros en la abolición de la esclavitud y en la promoción de los derechos de la mujer. Abogaban por una vida modesta, evitando el consumismo y la ostentación.

Tuke demostró ser un exitoso hombre de negocios, encabezando el negocio familiar de té y café durante más de seis décadas, un comercio que había heredado de su tía, Mary Tuke, pionera en el sector.

En 1790, un trágico suceso motivó el cambio. La muerte de la cuáquera Hannah Mills en el Asilo de Lunáticos de York, probablemente causada por maltrato institucional y agravada por las reiteradas negativas de la dirección a permitir visitas, se convirtió en un escándalo público. Este evento expuso las pésimas condiciones de los asilos públicos y suscitó gran preocupación.

Tuke tomó la iniciativa, apelando a la comunidad cuáquera para establecer un sistema de atención más humana. Durante varios años, dirigió un grupo de trabajo que recaudó fondos y, junto con líderes médicos y religiosos, elaboró un plan completamente nuevo y detallado para el tratamiento de pacientes psiquiátricos, lo que culminó en la creación de una nueva institución.

La Fundación del Retiro de York (The York Retreat)

Fundado en 1796, el Retiro de York nació con una intención radicalmente opuesta a la de los asilos de la época, que operaban como auténticas prisiones. Se presentó como un refugio, un oasis de tranquilidad. Con capacidad inicial para treinta pacientes, las condiciones de limpieza, tranquilidad y orden eran envidiables, especialmente en comparación con instituciones como el Bedlam londinense.

Retiro de York

Tuke fue un pionero en asignar un fin terapéutico al entorno y al paisaje para evitar la sensación de encierro. Diseñó espacios y jardines donde la tranquilidad y la belleza predominaban, ejerciendo una influencia positiva en el estado mental de los pacientes. El principio era claro: la recuperación mental estaba vinculada a un ambiente de paz y normalidad, un enfoque ambientalista y humanitario que contrastaba drásticamente con los lúgubres y caóticos manicomios de la época.

Los nuevos principios éticos asistenciales se plasmaron en la Terapia Moral. El objetivo central era sustituir la coerción por la persuasión, el castigo por la compasión, el encierro por la actividad y las cadenas por rutinas.

  • Dignidad y Respeto: Reconocía que las personas con enfermedad mental eran seres humanos dignos de respeto y priorizaba su potencial de recuperación. Los pacientes eran tratados con cortesía, compasión y firmeza moral, como si fuesen miembros de una familia.
  • Entorno Terapéutico: Este trato se estimulaba mediante un entorno doméstico y acogedor, y una rutina diseñada con fines curativos.
  • Eliminación de la Coerción: Se eliminaron las prácticas más crueles, como las cadenas y la acción física desmedida. La disciplina se mantenía mediante la influencia moral y la persuasión, buscando restaurar el orden moral y físico. Este principio sentaría las bases para las prácticas de la no-restricción formuladas años después por John Conolly.

No obstante, esta nueva relación no era de igual a igual; se alejaba de la prepotencia teórica pero mantenía actitudes paternalistas y una relación de poder y sometimiento a la voluntad del médico, habituales en la época.

La Ocupación como Pilar Metodológico

El pilar metodológico más influyente de la Terapia Moral fue el uso de la ocupación como método central de tratamiento:

  • Rutinas Estructuradas: En el Retiro se implantaron rutinas diarias estructuradas para combatir la desorganización mental.
  • Actividades Productivas: Los pacientes eran alentados a participar en actividades útiles, como jardinería, agricultura o artesanía. El propósito era dual: restaurar habilidades prácticas perdidas y fomentar la autoestima al generar productos útiles.
  • Sentido y Propósito: Esta filosofía reconocía el valor terapéutico intrínseco de la ocupación, al proporcionar sentido y propósito, y ligaba la recuperación a la integración social. La ocupación se concibió como un método para integrar al individuo en la vida social y recuperar su dignidad, sentando las bases conceptuales de lo que un siglo después se desarrollaría como la Terapia Ocupacional.

A pesar de que inicialmente fue objeto de burlas por parte de la ortodoxia médica, el modelo del Retiro se consolidó rápidamente, convirtiéndose en un hito mundial y la experiencia pionera del tratamiento moral en el mundo anglosajón.

La continuidad y difusión de la Terapia Moral fue asegurada por varias generaciones de la familia Tuke, destacando su nieto Samuel Tuke y su bisnieto Daniel Hack Tuke, cuyo informe de 1885 sobre los asilos en Estados Unidos y Canadá motivó grandes reformas.

El legado de William Tuke se resume en tres puntos esenciales para la historia de la psiquiatría:

  1. Asistencia Humanitaria: El respeto hacia el enfermo fue establecido como una cuestión ética y terapéuticamente superior al castigo.
  2. Psiquiatría Ambiental: Fue un pionero, al reconocer el papel del entorno físico y social en la salud mental con un fin terapéutico explícito.
  3. Valor de la Actividad: Su visión de que la actividad y las rutinas significativas son esenciales para restaurar la autonomía y la calidad de vida sigue siendo un componente imprescindible en la rehabilitación psiquiátrica actual.

La conjunción del Tratamiento Moral, los conceptos de no-restricción, y el desarrollo de los open door a partir de 1870, constituyó una concepción novedosa que reflejó el cambio en el punto de vista social sobre la enfermedad mental y llevó a intentar la reintegración del paciente a la vida social.

William Tuke, el comerciante cuáquero, ofreció un ejemplo magnífico a la «clase médica» de su época sobre el poder transformador de la humanidad, al pasar del trato vejatorio y restrictivo a un sistema de cuidado basado en el respeto y la dignidad.

La historia de la reforma, sin embargo, no fue un triunfo lineal. Intentos como el de Tuke fueron, al principio, excepcionales y tardaron décadas en implantarse. Los enfermos mentales pobres continuaron marginados, sometidos a diagnósticos sesgados por prejuicios de clase, género y raza, y a terapias inútiles o perjudiciales, amparadas en una supuesta «eficacia» que coincidía con el porcentaje de remisiones espontáneas.

Referencias principales

Alvaro Barrera, Martin Cordero. William Tuke, John Conolly y el desarrollo de la Psiquiatría Inglesa en el siglo XIX. Rev de Psiquiat XIII. 3: 166-171. 1996.

Tuke Hack D. Una mirada retrospectiva a la historia inicial del Retreat de York, sus objetivos e influencia. The Journal of Mental Science 162. Vol XXXVII: 33-359. 1982.

Duffin J. Una historia de la medicina escandalosamente breve. Ed Melusina. 2018.

Sutcliffe J , Duin N. Historia de la Medicina: El amanecer de la psiquiatría. Ed Blume.

Lain Entralgo P. Historia Universal de la Medicina. Terapia Moral. Vol 6. 1973.

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