El sabueso de la historia

Una historia peculiar de la medicina

Incomprensión, culpa y ciencia: La evolución histórica de los trastornos mentales puerperales.

Mania puerperal. Cuatro estadios. Medical Times Gaette.

Este es un capítulo fascinante y a menudo doloroso de la medicina: los trastornos de salud mental que se manifiestan durante el puerperio. Estas afecciones han sido reconocidas a lo largo de toda la historia médica, aunque con frecuencia han sido malinterpretadas, temidas y estigmatizadas.

Los trastornos del ánimo y de ansiedad perinatales son afecciones de salud mental que ocurren durante el embarazo y el primer año después del nacimiento. Aunque a menudo se utiliza la terminología médica de «prenatal» (embarazo) y «posparto» (después del nacimiento), el impacto de estos trastornos es continuo y significativo.

A diferencia de los trastornos sufridos en otros momentos de la vida, estas enfermedades tienen un comportamiento distinto debido a la complejidad y variedad de las situaciones a las que se enfrentan las madres.

Se caracterizan por una sensación de pérdida de control y una imprevisibilidad emocional extrema, donde la paciente puede oscilar entre la ansiedad severa y la depresión profunda en cuestión de horas.

Estos trastornos son fenómenos marginales; ocurren en cualquier lugar donde nacen bebés. En países de ingresos altos, la depresión perinatal afecta entre el 7% y el 15% de las madres, mientras que en países de ingresos bajos y medios la cifra asciende al 25%.

De la Antigüedad al Renacimiento: Humores y «Sangre Mala»

Las primeras observaciones registradas de trastornos psíquicos en el puerperio datan de los siglos V-IV a.e.c. Fue Hipócrates quien describió casos de mujeres que padecían fiebre intensa, delirios, alucinaciones e insomnio días después del parto, acuñando el término de «locura de las parturientas».

Aunque hoy sabemos que muchas de estas descripciones correspondían probablemente a causas infecciosas (sepsis puerperal) que cursaban con síntomas psicóticos, sentaron un precedente ineludible en la vinculación de la salud mental femenina con el evento biológico del parto.

Hipócrates explicaba el delirio mediante un desplazamiento fisiológico: el desvío de los loquios (sangrados vaginales posparto) hacia el cerebro. En aquella época, estos sangrados eran indicadores críticos del equilibrio de los humores. Se creía que la «sangre mala retenida» o «no purgada correctamente» ascendía hasta el encéfalo, causando «furor o melancolía».

Ya en el Renacimiento (s. XVI), se realizó un esfuerzo por clasificar estas afecciones con mayor detalle, aunque siempre bajo el paradigma de la melancolía. Este término «paraguas» abarcaba lo que hoy llamaríamos depresión y otros trastornos psiquiátricos. El enfoque terapéutico seguía siendo fiel a la tradición galénica: purgas, sangrías y remedios herbales para «reequilibrar» los humores.

Siglos XVI-XVII: El Miedo, la fe y la culpa

Durante los siglos XVI y XVII, la etiología de la melancolía en la embarazada y la puérpera comenzó a buscarse en causas más tangibles y psicológicas:

  • El miedo a la propia muerte: La ansiedad ante la posibilidad de morir durante el parto (una realidad desgraciadamente frecuente) podía derivar en efectos psíquicos permanentes.
  • El miedo a la muerte del infante: Las tasas de mortalidad infantil eran altísimas. Existía una angustia específica: si el niño moría sin recibir el bautismo, se impedía su salvación eterna. Este estrés espiritual provocaba cuadros severos de depresión y ansiedad.

Dado que las soluciones médicas eran limitadas, el tratamiento trascendía a la esfera espiritual. El consuelo, la esperanza y, por supuesto, los milagros, se convirtieron en la principal fuente de alivio, con rogativas a figuras como San Ramón Nonato o Santa Ana, considerados los protectores de las parturientas.

Siglo XIX: El Nacimiento de la Psiquiatría perinatal moderna.

Imagen que formaba parte de una serie que representaba la locura puerperal. Se pueden observar las ataduras y los guantes, que probablemente se le colocaban a la paciente para evitar que se autolesionara . Alexander Morison, The Physiognomy of Mental Diseases (Londres 1838).

A mediados del siglo XIX, coincidiendo con el nacimiento de la psiquiatría como especialidad médica, la alienación mental y la experiencia de la maternidad se unificaron bajo el término de locura puerperal. Este reconocimiento como entidad patológica propia la dignificó como objeto de estudio.

Destacan aquí tres figuras clave:

Jean-Étienne Esquirol (1819): Publicó resultados fundamentales en clínica psiquiátrica perinatal. Sus hallazgos fueron revolucionarios: Constató la ausencia de lesiones anatómicas visibles en el cerebro; sugirió que la etiología radicaba en «causas morales» y en la susceptibilidad personal; señaló el alto riesgo de infanticidio en los casos graves y observó que esta locura podía causar la supresión de la lactancia.

Philippe Pinel: Junto a Esquirol, introdujo el concepto de predisposición a la locura puerperal , dividiendo las causas en «predisponentes» y «ocasionales».

Louis-Victor Marcé (1858): Discípulo de Esquirol, publicó el primer tratado dedicado exclusivamente a la materia. Marcé sentó las bases de lo que hoy conocemos como Psiquiatría Perinatal, exponiendo claramente la especificidad etiológica y evolutiva de la psicosis puerperal.

El debate sobre las «Locuras Especiales»

El debate decimonónico se centró en la nosología: ¿Era la locura puerperal distinta al delirio común? Se aceptó que el parto actuaba como un factor desencadenante claro. Respecto a la etiología, se mantenía una dualidad:

  • Causas físicas: Infecciones, toxemias, anemias o «irritación del sistema nervioso central».
  • Causas morales o psicológicas: Estrés, falta de sueño y el choque emocional de la maternidad.

El psiquiatra francés Briére de Boismont situó a la locura posparto dentro de las «locuras especiales», junto a la locura alcohólica o epiléptica. Esta distinción permitió estudiar no solo los cuadros de delirio agudo, sino también síntomas menos estruendosos como la angustia y la depresión, precursores del concepto de Baby blues.

La Era Victoriana: El peso del estigma

En la época victoriana (1837-1901), la moralidad jugó un papel crucial en la etiología y el tratamiento. Existía una presión social asfixiante sobre la mujer para que abrazara la maternidad con felicidad absoluta. Aquella que no sentía la alegría esperada era considerada una «fracasada moral» o una «mala madre». Esto conllevaba un frecuente ocultamiento de los síntomas. En los casos más trágicos, como las psicosis que derivaban en infanticidio, la madre era sometida a un severísimo castigo penal, ignorando a menudo el atenuante de enajenación mental, a pesar de los esfuerzos de algunos alienistas de la época.

La gran escritora, traductora y poetisa británica Sara Coleridge padeció locura puerperal.

Siglo XX: La influencia del Psicoanálisis y clasificación

A principios del siglo XX, el psicoanálisis ofreció una nueva lente: los conflictos inconscientes. Figuras como Gregory Zilboorg argumentaron que el embarazo reactivaba conflictos infantiles, ambivalencia hacia la propia madre o rechazo a la feminidad. Desplazó el foco de lo puramente físico a la compleja interacción emocional. Pero a menudo culpabilizaba indirectamente a la madre por su «incapacidad de adaptación». Zilboorg también observó la conexión entre antecedentes maníaco-depresivos (trastorno bipolar) y la psicosis puerperal, sugiriendo un vínculo genético.

En 1950, Mary F. Brew y Robert Seidenberg publicaron un artículo capital: «Reacciones psicóticas asociadas con el embarazo y el parto». Defendieron que la psicosis puerperal no era una enfermedad separada, sino una reacción aguda desencadenada por eventos vitales, influenciada por la ambivalencia ante el rol materno.

Simultáneamente, el avance de la endocrinología permitió, por fin, considerar seriamente la dimensión biológica, correlacionando los niveles hormonales con los estados anímicos.

Aquí surge una dicotomía histórica en la clasificación. ¿Entidad propia o desencadenante?

Carl Fürsner: Acuñó el término «psicosis puerperal» y abogó por considerarla una entidad clínica independiente para facilitar su investigación.

Emil Kraepelin: El padre de la clasificación moderna fue escéptico. Sostuvo que no existía evidencia para considerarla una entidad distinta; para él, el parto era solo un «gatillo» que disparaba una psicosis latente (como la esquizofrenia o el trastorno bipolar).

La influencia de Kraepelin hizo que el término «locura puerperal» entrara en declive como diagnóstico independiente a principios del siglo XX, dividiendo al mundo académico entre la corriente anglosajona (kraepeliniana) y la francesa (que defendía la patología propia del puerperio).

La Actualidad: Reconocimiento y abordaje integral

Entre los años 1950 y 1970 se consolidaron las categorías clínicas que usamos hoy, revelando que no es un fenómeno marginal, sino un problema de salud pública:

Melancolía Posparto (Baby Blues) –No es una enfermedad, sino una alteración transitoria que afecta al 80% de las madres. Aparece en la primera semana y suele desaparecer hacia la tercera semana posparto. Se caracteriza por llanto, tristeza, preocupación y cambios de humor debido a la caída hormonal rápida y el estrés del parto. No requiere intervención clínica, solo apoyo, descanso y validación.

Depresión y Ansiedad Posparto – Afecta la capacidad de funcionar en la vida diaria y puede surgir gradualmente o de golpe durante el primer año. Puede llegar a aparecer hasta en un 10-15% de las madres, sobre todo en las que concurren factores de riesgo como antecedentes de depresión, síndrome premenstrual severo, problemas de tiroides o destete abrupto. Cursa con sentimientos de culpa excesiva, irritabilidad, desconexión con el bebé («actuar mecánicamente»), alteraciones severas del sueño y pensamientos aterradores.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo perinatal – El riesgo de aparición o empeoramiento del TOC aumenta significativamente en el posparto.  Aparecen pensamientos intrusivos («pensamientos feos») a menudo relacionados con el bebé herido o muerto, que generan horror y asco en la madre. Las compulsiones llevan a conductas repetitivas para reducir la ansiedad, como limpiar en exceso, esconder cuchillos o revisar la respiración del bebé constantemente.

Trastorno de Pánico – Se puede presentar en un porcentaje apreciable de las mujeres en el posparto con episodios de ansiedad extrema, sensación de asfixia, taquicardia y miedo inminente a morir o «volverse loca». A menudo se confunde con problemas cardíacos.

Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) – Afecta hasta al 6% de las mujeres, pero sube al 30% si el bebé estuvo en cuidados intensivos. Entre sus desencadenantes se encuentran partos traumáticos, antecedentes de abuso sexual o complicaciones físicas graves. Las mujeres suelen tener pesadillas recurrentes, revivir el trauma (flashbacks) y evitación de hospitales o médicos.

Trastorno Bipolar (I o II) – Se caracteriza por fluctuaciones severas del ánimo desde la depresión profunda hasta la manía o hipomanía. A menudo se diagnostica erróneamente como depresión sola. Si se trata solo con antidepresivos sin estabilizadores del ánimo, puede empeorar la manía. Suele aparecer con euforia, insomnio, pensamientos acelerados e irritabilidad extrema.

Psicosis Posparto – Es la condición más grave y una emergencia médica y que tiene una tasa de suicidio del 5% y de infanticidio del 4%. Requiere hospitalización inmediata Ocurre en 2.6 de cada 1000 mujeres. Se inicia generalmente en las primeras 2 semanas posparto. Cursa con pérdida de contacto con la realidad, alucinaciones (oír voces, ver cosas), delirios (creencias falsas sobre el bebé, negación del nacimiento) y paranoia.

Desde finales del siglo XX, hemos presenciado un movimiento internacional de desestigmatización. La introducción de herramientas de cribado universal, como la Escala de Depresión Posparto de Edimburgo, ha sido fundamental.

Actualmente se abordan estos trastornos desde un modelo biopsicosocial teniendo en cuenta los factores que los pueden desencadenar:

Factores Sociofamiliares: El estrés vital (mudanzas, enfermedades), problemas financieros, aislamiento social y falta de apoyo de la pareja son determinantes.

Factores Biológicos: Se activan principalmente por cambios hormonales que afectan a los neurotransmisores del cerebro. Existe también un componente genético importante; estudios recientes sugieren marcadores genéticos específicos para la depresión posparto.

Antecedentes o factores de alto riesgo: Parejas que han sufrido pérdidas perinatales o problemas de fertilidad, historia previa de trastorno bipolar (que aumenta 100 veces el riesgo), ansiedad o trastornos de personalidad.

Otro factor de riesgo importante es interrumpir la medicación psiquiátrica al quedar embarazada. Las mujeres que dejan su medicación tienen una tasa de recaída superiores al 50%, llegando al 75% si se deja en el momento de la concepción. Muchos medicamentos son considerados aceptables y necesarios para mantener la salud materna, ya que la enfermedad no tratada puede conllevar riesgos para la madre y el recién nacido.

Como hemos podido apreciar, la historia de los trastornos mentales en el puerperio es una historia de lento pero constante reconocimiento. Hemos pasado de las descripciones hipocráticas de «sangre desviada» a la comprensión de una compleja interacción neurobiológica y psicosocial.

Lo que antes se juzgaba como un fracaso moral, hoy se entiende como una condición médica tratable y reversible. El desafío actual ya no es solo el diagnóstico, sino garantizar que el apoyo social y médico llegue a todas las mujeres, protegiendo así no solo la vida de la madre, sino el desarrollo cognitivo y emocional del recién nacido.

“Mujeres a las que la cordura abandonó y han sido silenciadas durante siglos amparados en la ciencia, los mitos y la moralidad”

Referencias principales

González-Castro PJ, Hulak F, Sigales-Ruíz SR, Orozco-Guzmán H. Psicosis puerperal. Panorama general sobre su diagnóstico, etiología e interpretación. Perinatal Reprod Hum.2016; 30(1): 24-30.

Bast T. Psicosis puerperales. Tesis doctoral. Facultad de Ciencias Médicas. Univ Nac de Córdoba. 1954.

Ascaini T, Giles C. Explicaciones científicas sobre la locura puerperal al inicio del siglo XX. 3ª Jornada de investigación. UNLP. 2016.

Shoshana S, Pec Indman. Más allá de la melancolía. 6ª Edición. Histria Perspectives. 2025. G

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