El sabueso de la historia

Una historia peculiar de la medicina

Maimónides: Un legado imperecedero en la historia de la medicina.

Moshé Ben Maimón, conocido en el mundo árabe como Musa Ibn Maymun y en el ámbito judío con el acrónimo RAMBAM, nació en Córdoba en 1138 y murió en El Cairo en 1204. Fue rabino, filósofo, uno de los científicos más relevantes y el médico más destacado de su época. Su obra y su práctica clínica lo consolidaron como un verdadero humanista, cuyo pensamiento continúa resonando hoy.

Vivió en el momento culminante y final de la Edad de Oro de la cultura judeo-árabe. La historia de la actividad científica de los judíos en el occidente medieval comienza en al-Ándalus. Allí, desde el siglo VIII hasta la mitad del XII, la población judía pudo beneficiarse de una cierta tolerancia y escribieron fundamentalmente en árabe, que fue su lengua científica. De hecho, no fue hasta su marcha forzada por los almohades cuando empezaron a usar el hebreo en la creación de su cuerpo científico. Gracias a los musulmanes y judíos que la habitaban, la Península Ibérica se constituyó en la Edad Media como el mayor centro cultural del mundo de su época.

Maimónides creció en Córdoba en el seno de una distinguida familia: su padre, Rabí Maimón, ocupaba el cargo de juez y príncipe de la judería, y fue quien inició la formación intelectual de Maimónides en un sistema educativo típicamente judío, estudiando la Biblia y analizando las leyes del judaísmo y cómo interpretarlas. En 1148, debido a la intolerancia religiosa de los almohades, que tenían una visión muy rígida del islam, la familia se vio obligada a huir, dirigiéndose primero a diversas ciudades de la península para evitar la persecución, y pasando finalmente a Fez, capital del Imperio Almohade, donde pudo continuar su formación.

Sin embargo, en 1165-66 tuvieron que marcharse de nuevo y, tras un breve periplo por Palestina y Jerusalén, la familia recaló en Fustat, a poca distancia de El Cairo. A los pocos meses de su llegada falleció su padre y se hizo cargo de la familia su hermano David, que comerciaba con piedras preciosas y tenía una posición acomodada. Gracias a esto, Maimónides pudo seguir sus estudios, pero poco después David moriría en un naufragio en el Océano Índico. Esto le causó una profunda depresión y melancolía a Maimónides. Se sobrepuso y comenzó a ejercer la medicina hacia 1167.

Pronto su fama como médico fue creciendo hasta llegar a ser designado médico personal del visir al-Fadil, posteriormente de Saladino y luego de su hijo, al-Afdal. Se convirtió en el líder de la comunidad judía egipcia y tuvo un papel muy predominante como líder comunitario en una de las epidemias de cólera que sufrió El Cairo a finales del siglo XII. Organizó un sistema de salud local para asistir a los enfermos y dispuso un tratamiento específico (una bebida para combatir los vómitos y las diarreas a base de goma arábiga, arroz y corteza de pan). A pesar de ser médico de la corte, siguió atendiendo también a la población pobre, lo que es revelador de su firme compromiso ético y su concepción de la medicina como una “profesión sagrada”.

Durante sus últimos años (de 1190 a 1204) fue cuando compuso su obra médica, en la que trató diversos temas, siempre con un enfoque integral de la salud, combinando las ideas de Hipócrates y Galeno —de las que fue compilador y crítico— con sus propias observaciones. Esta obra fue pronto traducida del árabe al griego y a otras lenguas, pasando a ser una fuente fundamental para la medicina medieval.

Posteriormente, sería mundialmente reconocido como líder espiritual judío, quedando su labor médica relegada al olvido, hecho favorecido por la ausencia de manuscritos en las bibliotecas de Egipto. Incluso pasó a ser objeto de una superstición en Oriente que, sin duda, hubiera molestado enormemente al sabio cordobés: en El Cairo persistía la costumbre de que los enfermos indigentes pasaran la noche en el subterráneo de la sinagoga de Maimónides, esperando una curación milagrosa mediante el sueño (incubación).

Posteriormente, sus restos serían trasladados a Tiberíades, donde se puede visitar su tumba en la actualidad, siendo uno de los sitios de peregrinación más importantes de Israel.

Tumba de RAMBAM en Tiberíades

Producción filosófica y legal – Su producción filosófica y sobre cuestiones legales de toda índole es muy importante, destacando:

  • Libro de la iluminación (Séfer Hamaor): Concluido en 1168, expone un comentario de la Mishná (código legal y ético, y una obra fundamental del judaísmo rabínico).
  • La Misné Torá: Su obra mayor, donde recopila, sistematiza y resume toda la ley judía contenida en este texto, pero que se encontraba dispersa en sus 14 volúmenes. Se considera una de las mayores hazañas intelectuales del judaísmo y su influencia en la ley judía posterior es incalculable.
  • Guía de los perplejos (Morem Nevujim): Se considera su obra cumbre. Es un tratado de filosofía y teología que tiene como objetivo conciliar la fe y la razón, haciéndola compatible con la Torá. Su impacto, no solo en el pensamiento judío sino también en el desarrollo de la filosofía medieval cristiana y musulmana, fue inmenso, aunque no exento de controversias por su enfoque altamente racionalista de la fe.

Obra médica- Maimónides conoció las obras de Avicena y de Rhazes y fue un ávido lector de las obras de medicina de Hipócrates y Galeno, que habían sido traducidas al árabe. Este acercamiento a la medicina clásica grecolatina influyó en su fuerte matiz racionalista y humanista. Pero no se limitó a ser un compilador de estos saberes y de la teoría humoral, sino que también añadió importantes observaciones personales, criticando cuando observaba contradicciones, así como un innovador énfasis en la prevención y en la salud mental.

Dejó nueve escritos médicos auténticos en los que muestra sus características distintivas. Se ocupó casi exclusivamente de problemas médicos, generalmente a petición de personalidades importantes y con poder, ya que consideraba que la cirugía era un oficio inferior, idea predominante en aquella época.

Para él, la medicina se compone de tres facetas fundamentales:

  1. Conservación de la salud mediante medidas preventivas.
  2. Trato individual al paciente, aplicándole una atención y consideración especiales e idóneas, lo que requería una comprensión intuitiva de su personalidad, un conocimiento de sus órganos y una gran capacidad de entrega. “El médico no debe tratar la enfermedad, sino al paciente que la padece”.
  3. Tratamiento de los convalecientes (personas que no se han recuperado todavía de su salud), inválidos y ancianos.

Estas ideas revelan una actitud holística y muy moderna de la medicina. Asimismo, recalcó la importancia de la exploración del paciente. Consideró que la medicina debía regirse por la unión de la lógica, la pericia médica y la intuición, así como la importancia del cuidado médico continuo (“… no solamente durante la enfermedad, sino también en todo momento”).

Fue también un avezado investigador, preconizando que no se debía creer en nada que no pudiese ser demostrado, ni tampoco aceptar sin más las opiniones de autoridades o de hombres sabios y honestos si no se podían demostrar mediante experimentos científicos y razonamientos humanos. Se debe pensar, investigar, probar y comprender de modo claro.

Representación de Maimónides enseñando a los estudiantes sobre la “medida del hombre” en un manuscrito.

Principales Tratados Médicos y Filosofía de Maimónides- Maimónides actúa como un puente fundamental entre la medicina medieval y nuestra era, ofreciendo recomendaciones que sorprenden por su vigencia y modernidad.

Aforismos de Moisés (Fusul Musa) – Quizás su obra médica más extensa e importante. Es un compendio de 1.500 aforismos o sentencias breves, extraídas principalmente de la obra de Galeno. Sin embargo, Maimónides no se limita a copiar; reorganiza, corrige y critica basándose en su propia experiencia y razón. De hecho, llega a refutar más de 40 concepciones galénicas tradicionales.

El Régimen de la Salud – Escrita en 1198 para el sultán al-Afdal, quien padecía melancolía y mala digestión, esta obra es la que mejor refleja su visión holística y preventiva. Maimónides sostiene que la salud es el fruto de tres equilibrios:

  • Humoral (Fisiológico).
  • Anímico (Psicológico).
  • Cósmico (Ecológico/Ambiental).

Para Maimónides, la naturaleza es la facultad rectora que lucha contra la enfermedad. El éxito de la curación depende de la colaboración entre la medicina y la naturaleza del paciente; si la enfermedad es leve, es preferible dejar actuar a la naturaleza por sí sola.

Tuvo una visión ecológica (equilibrio cósmico) otorgando gran importancia, como reforzadores de la salud, al aire puro, el clima y los factores ambientales, incluso en la planificación de las ciudades. Presta especial atención a cómo el entorno afecta la salud:

  • Aire y Urbanismo: Describe cómo el aire de las ciudades —viciado por la estrechez de las calles, la basura y el hacinamiento— corrompe tanto el cuerpo como el alma.
  • Vivienda: Aconseja vivir en pisos altos, soleados (el sol purifica el aire) y lejos de letrinas.

Estilo de vida («Cosas necesarias para el cuerpo»)

  • Alimentación: Comer solo cuando se tenga hambre y no hasta la saciedad. Prefiere una sola comida fuerte al día y beber agua filtrada y hervida.
  • Ejercicio: Debe realizarse a diario, pero con moderación.
  • Sueño: No dormir en exceso, especialmente de día. Recomienda esperar tres o cuatro horas después de cenar antes de dormir.
  • Higiene: Baños regulares y masajes suaves.
  • Hábito intestinal: Mantener la regularidad mediante alimentos laxantes (verduras, aceite de oliva) para evitar el estreñimiento.

La Conexión mente-cuerpo (Medicina Psicosomática)

En este aspecto, Maimónides fue un pionero absoluto. Defendía que el dolor, la tristeza y la angustia debilitan las funciones físicas y respiratorias.

  • Higiene del Alma: Una mente sana y equilibrada influye directamente en la salud corporal.
  • Tratamiento: Propone la reeducación cognitiva a través de la filosofía y la ética para fortalecer el alma ante la adversidad.
  • Terapias auxiliares: Recomienda la socialización, la musicoterapia, la aromaterapia y la narración de relatos alegres para «ensanchar el corazón» del enfermo.

Maimónides advierte que es peligroso acudir al médico solo cuando se está enfermo; la atención debe ser continua. El arte médico tiene tres funciones jerárquicas:

  1. Conservar la salud del sano (Principal): Actitud preventiva mediante estilo de vida y dieta.
  2. Curar al enfermo: Actitud curativa.
  3. Cuidar a convalecientes, inválidos y ancianos: Actitud vivificadora.

Tratados monográficos – A pesar de tratar temas muy concretos, estas obras tuvieron gran repercusión:

  • Tratado de las hemorroides: Ofrece consejos dietéticos y de estilo de vida, rechazando la cirugía salvo como último recurso.
  • Tratado sobre los venenos y antídotos: Un verdadero manual de toxicología, popular durante siglos.
  • Tratado sobre el coito: Aborda la salud sexual, incluyendo recetas de afrodisíacos y anafrodisíacos.
  • Tratado del asma: Analiza el tratamiento destacando el papel del clima, la dieta y el aire limpio (concepto vanguardista). Vincula la dificultad respiratoria con estados anímicos (miedo, tristeza) y factores genéticos (temperamento).

En el capítulo final de su obra sobre el asma, realiza una crítica basada en la prudencia y la moderación:

  • Contra la arrogancia: Critica a los médicos que creen que la medicina es fácil. Maimónides, al igual que Hipócrates, reconoce la inmensa dificultad del ejercicio médico.
  • Racionalidad vs. Empirismo: Ataca la confianza ciega en la experiencia sin estudio racional («un médico empírico sin lógica es como un ciego»).
  • El ideal del Hakim (Sabio): Propone un médico que busca la excelencia intelectual y ética, trabaja en equipo y toma decisiones colegiadas.
  • Riesgos de la sobremedicación: Advierte contra precipitarse al medicar problemas menores.
  • Prudencia del paciente: Si no hay un buen médico disponible, es preferible no hacer nada y confiar en la naturaleza antes que caer en manos de charlatanes. Consultar a demasiados médicos simultáneamente genera incertidumbre y diluye la responsabilidad profesional.

Maimónides sistematizó un programa terapéutico para la salud mental basado en cuatro medidas:

  1. Normas higiénico-preventivas.
  2. Análisis racional: Disminuir pensamientos negativos entendiendo que el pasado es inútil y el futuro incierto. La filosofía ayuda a relativizar éxitos y fracasos.
  3. Reducción de ansiedad: Crear entornos amables, uso de perfumes (albahaca, rosas) y el «jarabe de Maimónides» (rosas, cidro, melisa) para alegrar y fortalecer el corazón.
  4. Cambio de hábitos: Requiere una actitud participativa del paciente y cambios graduales para que la naturaleza se adapte sin perjuicio.

Estatua de Maimónides en la judería de Córdoba.

Como hemos visto, Maimónides revolucionó la medicina medieval al integrar el saber grecorromano y árabe con un enfoque racional y humanista, alejándose de la superstición. Fue pionero en la medicina psicosomática y priorizó la prevención (higiene y dieta) sobre la medicación agresiva. Sus tratados sistematizaron el conocimiento de la época, estableciendo un estándar ético donde el médico sirve a la vida sin distinción de credo o clase social.

Referencias principales

Laín Entralgo P. Historia Universal de la Medicina. Tomo III. 1973.

Casal M.T., Casal M. Ocho siglos de la muerte de un gran médico: “Maimónides El Español”. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2004; 22(10): 660-2.

Alby J.C. La crítica de Maimónides a los médicos en El libro del asma. SigMe. Nº 2. FMC-UNL. 2024.

Herrera Carranza M. El régimen de salud de Maimónides y su pervivencia actual. Rev salud ambient. 2023; 23(1): 38-48.

Herrera Carranza M. El régimen de salud mental de Maimónides (1138-1204): Nueve siglos por delante. Rev Esp Salud Pública. 2022; 96.

Meyerhof M. La obra médica de Maimónides.Archeion. Archivio di Storia della Sciena, Roma. 1929.

Deja un comentario