El sabueso de la historia

Una historia peculiar de la medicina

Pablo de Egina: El ocaso de la medicina antigua y el nacimiento de la cirugía.

Estatua de Pablo de Egina en la fachada sur del Museo de historia natural de Viena.

Pablo de Egina nació en un periodo de profundas transformaciones para el mundo mediterráneo, marcado por la transición entre la gloria del mundo clásico y el surgimiento de la medicina medieval. Durante el siglo VII, el Imperio Romano de Oriente (Bizancio) se encontraba en su apogeo cultural, aunque asediado por desafíos constantes como la expansión islámica y diversas luchas internas. En este contexto, la medicina griega —cimentada en los pilares de Hipócrates y Galeno— aún dominaba el pensamiento científico. Es aquí donde emerge la figura de Paulus Aegineta, uno de los últimos grandes médicos griegos antes del declive del conocimiento clásico.

Considerado por los historiadores como la máxima figura de la medicina bizantina del siglo VII, Pablo fue el gran sistematizador del saber médico. Su legado constituyó el puente que permitió que los conocimientos grecorromanos alcanzaran el mundo árabe y, a través de este, influyeran en la Europa renacentista.

Vida y contexto histórico

Aunque los detalles biográficos son escasos, sabemos que nació en la isla de Egina, en el golfo Sarónico, una potencia marítima de la época. Su cronología se sitúa generalmente entre los años 625 y 690 d.C. Se formó y ejerció en Alejandría antes de la conquista árabe del año 640, cuando la ciudad aún era el epicentro intelectual del Mediterráneo.

Se le conoció con el título de iatrosophites (profesor de medicina) y gozó de gran prestigio como clínico. También se le denominó periodeutes (médico itinerante), lo que sugiere que viajó para ejercer su profesión; se tiene constancia, de hecho, de una estancia en Roma. Gracias a la lengua griega, el arte médico clásico se preservó en Bizancio, aunque la práctica médica de la época presentaba una dicotomía:

  1. La tradición culta, heredada de Hipócrates y Galeno.
  2. La medicina popular, de carácter supersticioso.

La literatura médica de este siglo se caracterizó por la recopilación sinóptica y sistematizada. Pablo de Egina sobresalió por un enfoque sobrio, priorizando la tecnificación práctica y abandonando progresivamente los vestigios de las creencias mágicas.

Página del libro VI De chirurgia, edición latina (Venecia, 1532).

El «Epítome»: La gran enciclopedia médica

Su obra cumbre, el Epítome o Memorandum, es una enciclopedia médica que consta de siete volúmenes. En ella organiza con extraordinaria claridad los conocimientos de medicina, cirugía y obstetricia de su tiempo. Aunque Pablo admitió con humildad que su obra era un compendio de autores como Galeno, Oribasio (el «rescatador» de Galeno en el siglo IV) y Aecio de Amida (gran compilador del siglo VI), su capacidad de síntesis fue superior. Estos tres autores forman el triángulo documental sobre el que se asentó la medicina árabe.

Estructura de la obra:

  1. Libro I: Higiene y dietética (embarazo, infancia, régimen alimentario).
  2. Libro II: Patología general (fiebres y semiótica).
  3. Libro III: Enfermedades localizadas (de la cabeza a los pies) y cosmética.
  4. Libro IV: Enfermedades cutáneas (lepra) y cirugía menor.
  5. Libro V: Toxicología (venenos y mordeduras).
  6. Libro VI: Cirugía, el volumen más influyente de la obra.
  7. Libro VII: Materia médica y farmacología.

Aportaciones clínicas y quirúrgicas

Es en el Libro VI donde reside su mayor legado. Pablo describe con precisión técnicas como la flebotomía, la escarificación y la cauterización. Destacan sus diagnósticos sobre las consecuencias de heridas penetrantes por flechas y sus innovaciones terapéuticas, como la resección de costillas y la extirpación de pólipos nasales.

En su tratado, expone con maestría técnicas de trepanación, amigdalectomía y extracción de cuerpos extraños. Es especialmente ilustrativo su manejo de las escrófulas (adenitis tuberculosa), donde diferencia claramente las variantes benignas (operables) de las malignas o carcinomatosas (inoperables), advirtiendo siempre el peligro de dañar las carótidas o los nervios recurrentes.

En el ámbito de la ginecología y obstetricia, fue un experto en intervenciones por vía vaginal. Respecto al cáncer, sostenía que el de mama debía extirpase completamente en lugar de solo cauterizarse, mientras que consideraba inútil la cirugía para el cáncer de útero. No obstante, su omisión en la descripción correcta del parto de nalgas retrasó el avance de esta maniobra hasta bien entrada la Edad Moderna.

Otras contribuciones notables incluyen:

  • Oftalmología: Sus descripciones sobre la operación de cataratas fueron las más completas hasta el Renacimiento.
  • Epidemiología: Documentó una «epidemia cólica» con síntomas neurológicos que asoló el imperio en el siglo VI.
  • Diabetes: Realizó aportaciones diagnósticas bajo el nombre de Dypsacus, recomendando tratamientos dietéticos y sangrías.

Frontispicio de una edición latina de la Methodus medendi (método de tratamiento) de Galeno (París 1530), representa los grandes médicos de la Antoguedad y donde Pablo de Egina está bajo Hipócrates.

Legado e influencia

Tras ser traducida al árabe, su obra se convirtió en la piedra angular de la cirugía islámica, influyendo profundamente en autores como Albucasis. Durante la Edad Media y el Renacimiento, su compendio fue el manual de aprendizaje fundamental (un auténtico vademécum). Su relevancia es tal que se siguió publicando en griego durante siglos e incluso en el siglo XIX fue traducido íntegramente al inglés por Francis Adams.

Pablo de Egina representó el cierre de una era y el inicio de otra. En un tiempo de incertidumbre, su enfoque práctico y su rigor en la observación aseguraron que la sabiduría de los antiguos no se perdiera, consolidando los pilares de la práctica médica contemporánea: diagnóstico preciso, experiencia clínica y observación rigurosa del paciente.

Mapa de la Grecia antigua con la isla de Egina en el golfo Sarónico. Su importancia como potencia marítima facilitó que médicos de esta región tuvieran una visión cosmopolita y viajera. bajo a la derecha se observa el imponente templo dórico de Egina. Abajo a la derecha se observa el imponente templo dórico de Egina (Templo de Afaya)

Referencias principales

Laín Entralgo P.  Historia universal de la medicina.  Tomo III.  1972. 

Jiménez Crespo I.  Un acercamiento al médico griego Pablo de Egina. Conventus Classicorum.  Volumen 2. Madrid. 2017.477 484.

Pérez González D. Pablo de Egina.  Departamento historia y filosofía de la medicina. Puebla.2008.

MCN.  Biografías. 2025.  Pablo de Egina.  El médico griego que dejó huella en la medicina medieval.

Jang K , Rosenfeld J.V, Di Ieva A. Paulus of Aegina and the Historical Origins of Spine Surgery, World Neurosurgery, Volume 133, 2020.

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