
Andreas Vesalio no llegó a la medicina por azar. Nacido en el seno de una familia con una dilatada tradición de médicos al servicio de la Corona —su abuelo fue médico de Maximiliano I y su padre boticario de Carlos V—, creció en un ambiente donde los tratados médicos y la cercanía a la corte eran parte de su cotidianidad.
Nació en Bruselas en 1514 y, tras su formación inicial, se trasladó a Lovaina en 1530 para comenzar sus estudios de medicina. Esta etapa le dotó de un dominio excepcional del latín y el griego; herramientas lingüísticas que más tarde emplearía no para venerar ciegamente a los clásicos, sino para someter sus textos a una disección crítica.
Posteriormente, se trasladó a la facultad de medicina de París. Allí impartían cátedra anatomistas de la talla de Jacques Dubois (Jacobo Silvio) y Jean Gonthier d’Andernach. Las lecciones se desarrollaban de forma literal y dogmática: se leía a Galeno como una autoridad irrefutable. Si se observaba alguna discrepancia entre el texto galénico y el cadáver diseccionado, se argumentaba que la naturaleza humana había degenerado con el paso de los siglos, manteniendo así la infalibilidad del maestro griego.
Vesalio pronto destacó por su destreza técnica. Anhelando un conocimiento más profundo, realizaba incursiones nocturnas al Cementerio de los Inocentes para obtener restos óseos o estudiaba los cadáveres de los ajusticiados en las horcas de Montfaucon. Tras regresar a Lovaina y obtener el título de bachiller en 1537, marchó a Padua, donde se doctoró y fue nombrado explicator chirurgiae. A los 23 años, quedaba a cargo de la enseñanza de anatomía y cirugía en una de las universidades más prestigiosas del mundo.
El Contexto de Padua y la Ruptura Metodológica
La Universidad de Padua era entonces un bastión de vanguardia científica gracias a la libertad de pensamiento que garantizaba la República de Venecia. La «Serenísima» atraía a eruditos de todas las confesiones —protestantes, judíos y ortodoxos— que huían de las restricciones de la bula Injunctionis Nobis (promulgada por Pío V en 1564), la cual obligaba a profesar la fe católica para investigar.
Al iniciar sus clases, Vesalio revolucionó la pedagogía médica: él mismo realizaba las disecciones. Rompió con la tradición medieval donde el catedrático leía desde un púlpito elevado mientras un ayudante (sector) abría el cuerpo. Esta práctica fue recibida con recelo por los viejos maestros, quienes invocaban antiguos decretos como el De Sepulturis de Bonifacio VIII para frenar tales innovaciones.

Lección medieval de anatomía. Ilustración del Fasciculus medicinae de J. de Ketham. 1491.
Vesalio introdujo el uso de diagramas y tablas para facilitar la comprensión de sus alumnos. En 1538, publicó las Tabulae Anatomicae Sex, seis láminas grabadas por Jan Stephan van Calcar (discípulo de Tiziano) que representaban los sistemas vascular y esquelético. Esta obra fue pionera al integrar la imagen como herramienta didáctica esencial.
El Método Científico y la Crítica al Galenismo
En 1539, en su obra Epístola Docens, Vesalio defendió que la sangría debía realizarse cerca del foco del dolor, basándose en la continuidad del sistema venoso y no en la autoridad de la medicina árabe. Este enfoque marca el nacimiento de un método que podemos considerar científico y antitradicional: la observación empírica prima sobre la especulación.
El gran hallazgo de Vesalio fue comprender que los errores de Galeno (cerca de 200 documentados) se debían a que el médico griego nunca diseccionó humanos, sino monos y cerdos. En 1540, Vesalio declaró abiertamente que la única fuente legítima de conocimiento anatómico era el cuerpo humano.
El Monumento: De Humani Corporis Fabrica (1543)
En 1543, publicó su obra cumbre, compuesta por siete libros y más de 200 xilografías de una calidad estética y científica sin precedentes. El término Fabrica sugiere que el cuerpo es una maquinaria compleja, un edificio funcional. Los pilares de este «nuevo evangelio» médico fueron:
- Práctica directa: El estudiante debe realizar el estudio directo y la disección personal del cuerpo humano.
- Validación: Las observaciones deben repetirse en múltiples cuerpos para descartar anomalías estructurales.
- Escepticismo: El lector no debe creer lo expuesto por el propio Vesalio, sino refrendar los hallazgos con su propio escalpelo.

Inspirandose en el frontispicio de la Fábrica, Edouard Hamman representó a Vesalio en 1859.
Vesalio no consideró su propio libro como una ruptura con la tradición galénica, y así tampoco se interpretó en su tiempo, sino más bien como un progreso dentro de la misma. También realizó importantes contribuciones a la terminología anatómica; a este respecto, prefería la forma griega siempre que fuese posible. Cuando no lo era, realizaba una amplia descripción que facilitaba su localización y las relaciones con otras estructuras, acrecentándolas con referencias a las ilustraciones.
Como regla mnemotécnica, procuraba referir las estructuras anatómicas a objetos comunes y conocidos, muchos de los cuales siguen utilizándose hoy, como los huesecillos del oído (yunque y martillo) o la válvula mitral.
De la Cátedra a la Corte Imperial
Agotado por las polémicas y la hostilidad de colegas como su antiguo maestro Silvio (quien llegó a apodarle Vesanus o «loco»), Vesalio abandonó la investigación activa para servir como médico personal de Carlos V y, posteriormente, de Felipe II.
A pesar de su labor palaciega, continuó realizando aportaciones quirúrgicas, como el drenaje del empiema en 1547. Su prestigio era tal que fue consultado para tratar casos críticos de la realeza europea, siendo calificado como «el mejor médico del mundo».
En 1564, inició una peregrinación a Tierra Santa. Las causas son inciertas: algunos apuntan a problemas con la Inquisición por una supuesta disección accidental de un hombre vivo, mientras que otros sugieren razones de salud o fatiga política. En el viaje de regreso, tras una tormenta, falleció en la isla de Zante. Su obra fue continuada principalmente por Faloppio, Fabrizi d’Acquapendente e Ingrassias, junto a un numeroso grupo de anatomistas europeos que corrigieron y ampliaron sus hallazgos.
Análisis de la Estructura de la Fabrica (1543)

Con el transcurso de los años y la experiencia adquirida, el propio Vesalio advirtió la necesidad de enmendar errores en la composición de la obra, publicando en 1551 una edición revisada. Mantenía la esperanza de convencer al mundo médico del carácter fundamental de la anatomía para llegar a un conocimiento auténtico, opuesto a la aceptación acrítica de la morfología galénica.
Orientó su trabajo hacia el médico práctico y el docente. En sus propias palabras: “Se ofrece muy poco a los estudiantes que no aprenden más de lo que podría enseñarles un carnicero en su tienda”.
Las ilustraciones de la Fabrica fueron realizadas por discípulos del taller de Tiziano bajo la supervisión de Vesalio. Por primera vez, se consiguió el auténtico fin de la ilustración anatómica, incluyendo referencias marginales sin precedentes. La obra se divide en:
- Libro I (Huesos y cartílagos): Fundamento del cuerpo. Para demostrar su cualidad dinámica, se acentúa el movimiento en las posturas de los esqueletos. Aquí refutó errores galénicos como la mandíbula bipartita o el esternón de siete segmentos.
- Libro II (Músculos): Destacan los «hombres musculares» en posturas dinámicas, describiendo cada músculo junto con su función.


- Libro III y IV (Vasos y nervios): Aunque más dependiente de la tradición, negó que los nervios fueran estructuras huecas.
- Libro V (Órganos abdominales): Negó el hígado polilobulado y el útero de siete celdas.
- Libro VI (Tórax): Reconoció la naturaleza muscular del corazón y negó los poros en el tabique interventricular.
- Libro VII (Cerebro): Descartó la existencia de la rete mirabile en humanos y centró las funciones mentales en la masa cerebral.
Legado de la Fabrica
Podemos sintetizar su impacto en tres pilares:
- Renovación del saber morfológico: Descubrió órganos y conexiones desconocidas y corrigió errores perpetuados durante siglos.
- Creación de un nuevo canon científico: Estableció el marco de referencia para todos los anatomistas posteriores.
- Primacía de la evidencia empírica: Impuso la disección humana y la observación personal como las únicas fuentes legítimas de conocimiento.
En resumen, Vesalio le devolvió al médico el derecho a observar, convirtiendo la anatomía en una ciencia de hechos y no de dogmas. Su obra es el monumento más grande erigido a la ciencia anatómica.
Referencias principales
Laín Entralgo P. Historia Universal de la medicina. Ed Salvat. 1974. Tomo IV: 53-64.
Kahn A, Ameisen J.C, Berche P. Brohard Y. Una historia de la medicina o el aliento de Hipócrates. Ed Lunwerg. 2012: 93-100.
Inglis B. Historia de la medicina. Ed Grijalbo. 1968: 98-102.
Atlas ilustrado de la historia de la medicina. El empuje de la anatomía. Pag 86-90.
Eslava J.C. El espíritu renacentista en la obra anatómica de Andrea Vesalio. Morfolia; 6(3): 61-74.
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